CONOZCAMOS SU GEOGRAFÍA
El río Sinú nace en el Nudo del Paramillo, en el departamento de
Antioquía, y desemboca en Boca de Tinajones, continua a la Bahía de
Cispatá, en el mar Caribe. Hasta las décadas de 1940-50 desembocaba en la bahía
de Cispatá, en el golfo de Morrosquillo Con una longitud de 415 km, es el
tercer río colombiano más importante de la vertiente del Caribe, después de los
ríos Magdalena y Cauca. En sus 13.700 km² de cuenca, el Sinú irriga 16
municipios cordobeses los cuales derivan su economía -en gran parte- de las
bondades de este río. No en vano el valle del Sinú está entre los más fértiles
del mundo, al lado de los del Nilo, Tigris y Éufrates. En su parte media es
aprovechado para la generación de energía hidroeléctrica con el embalse de
urrá y dos plantas hidroeléctricas.
El río Sinú es navegable en 200 km, hasta Montería, su
principal puerto. Es uno de los tres ríos más importantes del departamento
de Córdoba, junto con los ríos San Jorge y Canalete.
Atraviesa el departamento de sur a norte, entre la serranía de Abibe y la
serranía de San Jerónimo. El Sinú es torrentoso en su nacimiento, pero a partir
de la quebrada de Jui se torna bastante manso y facilita la navegación. Los
principales afluentes del Sinú en su banda oriental son las quebradas de Urrá,
Tay y Jui. Por el occidente recibe aguas de los ríos Verde, Esmeralda, Naim. Su
curso Sur - Norte sigue y a la altura de la ciudad de Cereté se bifurca para
luego unirse en la ciudad de Lorica.
Pasa por los municipios de Cereté, Montería, Lorica, Sahagún,
Chinú, Chimá, Ayapel y otros más.
SU NOMBRE
Acerca del nombre Sinú en realidad poco se sabe y posiblemente
nunca se conozca la razón por la cual los zenúes bautizaron su río
con dicho nombre. Al respecto, el historiador francés Jaime Exbrayat comenta lo
siguiente:
1542. Heredia Palomino, posteriormente a las expediciones de los
dos hermanos Pedro y Alonso de Heredia (…) se dio a la dificilísima tarea de
remontar y explorar el río (…) quiso hacerlo en su caballo Matamoros, pero con
tan mala suerte que por alguna razón que nosotros ignoramos, y habiéndose
ladeado la montura, quedó el jinete a merced de la corriente y se ahogó (…)
Antes de perecer de manera trágica Heredia P. dio a nuestro río el nombre de
“SENU” por los muchos senos que forma en su curso normal…
Esta teoría, sin embargo, ofrece muchas inconsistencias. Otros
afirman que Sinú viene del vocablo sinuoso, que significa torcido o que da
vueltas. Esto también es absurdo ya que sugiere un nombre impuesto por los ibéricos
y es cierto que cuando ellos entraron al Zenú, los indios ya debían haberlo
bautizado así para diferenciarlo del Jegú (hoy San Jorge), del Nechí y de otras
quebradas y riachuelos. Además, todo río por lo regular es sinuoso.
UN VISTAZO AL MITO
La tradición oral, transmitida de generación en generación, cuenta
así el nacimiento mítico del río Sinú
Hace muchos años el indio Zenú Domicó poseía toda la naturaleza y
estaba empeñado en encontrar el fruto sagrado. Sabía que lo encontraría en la
cúspide misma del Murrucucú. Domicó era un hombre con mucha malicia y no le
importaba el castigo o recompensa de los dioses del Sinú…él solo quería el
totumo de oro y nada más. Pero su tarea no era fácil, tenía que sortear ¡tantas
dificultades! y tener un ojo de águila porque el totumo estaba perdido en el
arrullo del viento. Los días pasaron y por fin pudo encontrar el árbol de
totumo. Mágicamente el fruto sagrado salió del viento y Domicó lo tomó para sí.
Después de tantos días era preciso descansar, así que se quedó dormido bajo un
frondoso árbol. Contento por haber logrado tal hazaña, se levantó al cabo de
unas horas dando brincos y saltos, pero la magia ya no estaba con él y tropezó
con un tronco seco que estaba en el suelo, no pudo contener su caída y el
viento celoso le arrebató el totumo de oro, perdiéndose en la infinidad el
sagrado fruto. Éste se abrió y una tonalidad verdosa apareció y lentamente fue
saliendo de su interior un hilillo de agua que formó al Sinú. Atónito Domicó
presenciaba semejante acto bondadoso de la naturaleza. Entonces tomó un poco de
agua y la tiró hacia arriba. No sabiendo si estar triste por haber perdido el fruto
o contento por el nacimiento del río, se quedó dormido nuevamente. El Sinú fue
a buscar nacimiento a un cerro más alto que el Murrucucú y llegó hasta el nudo
del Paramillo, donde se instaló.
EL SINÚ Y SU DESEMBOCADURA
Hacia 1928 se dio en la desembocadura del río Sinú un fenómeno
social-geográfico y económico (sociogeoeconómico) que cambió substancialmente
la economía regional. En efecto, a comienzos del siglo XX los campesinos del
municipio de San Bernardo del Viento adecuaron junto con los de San Antero las
tierras aledañas a la bahía de Cispatá, donde desembocaba el Sinú. Las cosechas
de arroz eran abundantes y gracias a este producto de primera necesidad
subsistían los campesinos. En los albores de 1938 un grupo de hacendados de la
región reclamaron la posesión de los terrenos y entonces el conflicto estalló.
Los primeros construyeron canales para desaguar las ciénagas próximas y ampliar
la tierra cultivable.
vLos canales, las continuas crecidas del río y otros factores,
contribuyeron a que el dique natural del río se reventara justamente por un
meandro muy cercano al litoral y depositara la mayor parte del agua por ahí,
consolidando una nueva desembocadura. Como es obvio, la reciente desembocadura
significaba un giro en la economía regional, es así como se construye un canal
artificial y un dique para que el río retomara su antiguo cauce y aunque el río
siguió por el canal, su curso se dirigió hacia Tinajones nuevamente.
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